Preguntas frecuentes

Mejorar la salud con probióticos

Salud inmunitaria

Los probióticos han mostrado ser efectivos y seguros a la hora de reducir el número de días con infecciones de las vías respiratorias altas, tanto en niños como en adultos(34).

Lactoflora®® protector inmunitario con la mezcla de Lactobacillus plantarum CECT 7315 y 7316 sirve para aumentar la respuesta inmunitaria y prevenir las infecciones respiratorias altas como el resfriado común y reducir su severidad(35),(36).

El envejecimiento se asocia con una baja absorción de nutrientes, un descenso de las funciones del sistema inmunitario (inmunosenescencia), una reducción de la diversidad de la microbiota intestinal que se acompaña de un aumento de las bacterias potencialmente patógenas.Los probióticos que han demostrado un efecto beneficioso en el envejecimiento, enlenteciendo su velocidad y aumentando la calidad de vida, se conocen como gerobióticosLactoflora® protector inmunitario mejora el estado nutricional y estimula el sistema inmunitario en las personas de edad avanzada(35),(36).

Las propiedades de los probióticos para enlentecer el proceso de envejecimiento a través de actuar sobre la microbiota intestinal se basan en(35),(36):

  • Sus efectos antiinflamatorios que pueden contrarrestar el exceso de inflamación y el estrés oxidativo que aumenta con la edad.
  • Su capacidad de reequilibrar la disbiosis intestinal vinculada al envejecimiento que puede afectar al sistema inmunitario.
  • Sus funciones de mejorar algunos síntomas digestivos que son comunes con la edad, como por ejemplo el estreñimiento.

Los probióticos te pueden ayudar a estimular el sistema inmunitario, que se encuentra mayoritariamente en el intestino delgado y grueso y es la tercera línea de defensa de tu intestino después de la microbiota y la barrera intestinal. En períodos de convalecencia (tras gripe, resfriados), de sobreesfuerzo (estrés, alimentación desequilibrada y exceso de trabajo o de actividad física) y en épocas de fatiga (cambios de estación y durante el invierno), los probióticos refuerzan el sistema inmunitario a través de actuar sobre la composición y las funciones de la microbiota intestinal y potenciando los mecanismos naturales de defensa del intestino(37),(38),(39).

Los efectos de los probióticos sobre el sistema inmunitario son específicos de cepa. Lactoflora® protector inmunitario con las cepas de Lactobacillus plantarum CECT 7315 y 7316 ha mostrado dar lugar a un aumento de la respuesta inmunitaria, una mayor resistencia frente a los microorganismos patógenos como Escherichia coliSalmonella y Campylobacter y una mayor protección frente a las infecciones(35),(36).

La implicación de la microbiota en las alergias se basa en que el exceso de higiene en los países desarrollados, el mal uso de los antibióticos, el consumo de alimentos ultraprocesados con menor cantidad de microorganismos beneficiosos y la disminución del tamaño familiar reducen las enfermedades infecciosas pero han disparado las enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario. El mayor número de estudios de los probióticos para mejorar los procesos alérgicos se han publicado para la prevención del eczema atópico. Se ha observado que la administración de Lactobacillus rhamnosus GG, solo o en combinación con otras cepas de lactobacilos y bifidobacterias, a madres con antecedentes de atopia, puede reducir el riesgo de dermatitis atópica en el niño(40).

También se ha comprobado que algunos probióticos mejoran la calidad de vida en personas con alergias estacionales(41). Sin embargo, los estudios que respaldan el empleo de los probióticos en la alergia alimentaria y en las enfermedades respiratorios son escasos.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca es la alergia más común en niños y suele aparecer cuando el bebé abandona la lactancia materna. Su tratamiento se basa en la eliminación de las proteínas de la leche de vaca de la dieta del bebé y la incorporación de fórmulas hipoalergénicas en las que las proteínas de la leche de vaca se descomponen o se eliminan por completo. La mayoría de las fórmulas hipoalergénicas para la alergia a las proteínas de la leche de vaca se suplementan con probióticos y prebióticos porque aumentan el número de lactantes que adquieren tolerancia inmunológica y son capaces de responder a la proteína de la leche de vaca que antes había desencadenado la respuesta inmunitaria. A su vez, los probióticos también podrían tener posibles efectos beneficiosos en la prevención de infecciones gastrointestinales y en la disminución de cólicos y la irritabilidad que son frecuentes en los lactantes con alergia a las proteínas de la leche de vaca(42).

La dermatitis atópica es una inflamación de la piel que se acompaña de piel seca, rojeces y picor. Afecta hasta el 20% de los niños y al 2-3% de los adultos, sobre todo si tienen otras enfermedades alérgicas como asma, rinitis o alergias alimentarias. Aunque aún se desconocen las causas exactas de la dermatitis atópica, las alteraciones de la microbiota de la piel y de la microbiota intestinal pueden estar implicadas en el desarrollo de la dermatitis atópica.Tener una microbiota intestinal rica y diversa te ayuda a tener una buena salud de la piel. La administración de cepas específicas de lactobacilos y bifidobacterias a la madre embarazada ha demostrado una disminución del riesgo de padecer dermatitis atópica en el niño4. Los probióticos también pueden prevenir la dermatitis atópica temprana cuando se administran por vía oral o por vía tópica en niños con alto riesgo de tener dermatitis atópica, siendo las cepas Lactobacillus rhamnosus GG, Bifidobacterium lactis CECT 8145, B. longum CECT 7347 y Lactobacillus casei CECT 9104 las más estudiadas para el tratamiento de niños con dermatitis atópica(43).  También se han publicado estudios que confirman el potencial de los probióticos para mejorar la gravedad de la dermatitis atópica y la calidad de vida en los adultos con este problema de la piel(44).   

La práctica habitual de ejercicio físico, tanto si eres un deportista amateur o profesional, se relaciona con un mayor riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales. También se sabe que a medida que aumenta la intensidad del ejercicio físico que practicas, aumenta la permeabilidad intestinal y el estrés secundario al ejercicio y se producen una serie de cambios en tu cuerpo que favorecen la aparición de diarrea alternada con hinchazón abdominal.Los probióticos han mostrado ser eficaces para reducir la frecuencia y la gravedad de los síntomas digestivos asociados a la práctica deportiva (por ejemplo, náuseas, diarrea y distensión abdominal) en atletas y en personas muy activas. Además, los probióticos también pueden reducir el riesgo de enfermedades respiratorias en deportistas4,54. De momento se desconoce si la manipulación de la microbiota intestinal puede afectar al rendimiento deportivo. Un estudio preliminar encontró que cuando la microbiota de las heces de las personas que están en forma se trasplanta a los ratones, estos rinden más haciendo ejercicio. Pero aún es demasiado pronto para saber si la microbiota es la responsable directa de tener un mejor rendimiento físico(55).

Uno de los efectos más estudiados de los probióticos en población sana es potenciar la eficacia de algunas vacunas en los adultos mayores que tienen un sistema inmunitario menos activo.Algunas cepas probióticas, acompañadas o no de prebióticos, pueden ayudar a mejorar la eficacia de las vacunas contra la gripe estacional y contra el virus de la hepatitis A en adultos mayores(56),(57),(58).

Más allá de las enfermedades autoinmunes del intestino, los beneficios de los probióticos para otras enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la enfermedad celíaca y las enfermedades que afectan el sistema nervioso, como la esclerosis múltiple, aún se tienen que confirmar en más ensayos clínicos antes de poder generalizar su empleo en estos pacientes. Un campo fascinante es el papel potencial que pueden jugar los probióticos para mejorar la efectividad de algunos tratamientos contra el cáncer. Los científicos han acuñado el término de “oncobióticos” para referirse a un tipo de probióticos que refuerzan la inmunoterapia contra el cáncer. Estos resultados se basan en la observación que los pacientes con melanoma metastásico tratados con anticuerpos monoclonales tienen una mayor supervivencia cuando su microbiota es más rica y diversa. Se necesitan más estudios antes de poder recomendar el empleo de probióticos como tratamiento complementario del cáncer(59-61).

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