Microbiota y salud hormonal: cómo influye el microbioma en el equilibrio del organismo

microbiota y salud hormonal

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La microbiota intestinal participa en muchas funciones del organismo más allá de la digestión. En los últimos años, la investigación ha empezado a explorar también su relación con el sistema hormonal, especialmente en etapas como el ciclo menstrual, la perimenopausia y la menopausia.

Aunque todavía quedan aspectos por comprender mejor, hoy sabemos que ciertas bacterias intestinales pueden influir en el metabolismo de algunas hormonas, en la respuesta inflamatoria y en distintos procesos metabólicos que forman parte del equilibrio general del organismo. Por eso, cuidar la microbiota no solo puede ser relevante para la salud digestiva, sino también como parte de un enfoque integral del bienestar hormonal.

 

La relación entre microbiota y sistema hormonal

La microbiota intestinal mantiene una comunicación constante con diferentes sistemas del organismo. Entre ellos, también con aquellos implicados en la regulación hormonal. Esta interacción se produce a través de múltiples vías, como el sistema inmunitario, el sistema nervioso y la comunicación con órganos endocrinos.

 

Cómo influyen las bacterias intestinales en la regulación hormonal

La microbiota intestinal puede influir en la regulación hormonal mediante su interacción con órganos y ejes endocrinos relacionados con el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios. Además, participa en procesos que afectan al metabolismo de hormonas sexuales y a la respuesta del organismo ante factores como la inflamación o el estrés fisiológico.

Este papel no significa que la microbiota determine por sí sola la salud hormonal, pero sí que forma parte de una red compleja en la que intervienen el sistema nervioso, el sistema inmunitario, la alimentación, el estilo de vida y la propia fisiología de cada mujer.

 

El papel del estroboloma en el metabolismo de los estrógenos

Uno de los conceptos más estudiados en este campo es el del estroboloma, un conjunto de genes bacterianos de la microbiota intestinal implicados en el metabolismo de los estrógenos.

Los estrógenos se metabolizan principalmente en el hígado, donde se inactivan y se excretan hacia el intestino. Allí, ciertas bacterias con actividad β-glucuronidasa pueden reactivarlos, favoreciendo su reabsorción y su retorno a la circulación sanguínea. Este proceso puede influir en la cantidad de estrógeno activo disponible en el organismo.

Entre los géneros bacterianos que se han relacionado con esta actividad se encuentran Bifidobacterium, Clostridium y Lactobacillus. Cuando la actividad del estroboloma se altera, también puede modificarse el metabolismo de los estrógenos, lo que ha despertado un gran interés en el estudio de la salud femenina y la menopausia.

 

Microbiota y hormonas femeninas

La relación entre microbiota y hormonas femeninas está siendo objeto de creciente atención, especialmente por su posible papel en el ciclo menstrual, en la fertilidad y en la transición menopáusica.

 

Relación entre microbiota y ciclo menstrual

La microbiota intestinal también puede influir en el equilibrio entre distintas hormonas sexuales femeninas. Cuando se altera, puede favorecer una mayor recirculación de estrógenos, modificar el metabolismo de los andrógenos y afectar indirectamente a la regulación de la progesterona a través de mecanismos inmunitarios e inflamatorios. Esto es relevante porque, cuando predomina un determinado perfil hormonal sobre otro, pueden generarse desequilibrios asociados a alteraciones del ciclo y a patologías como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), en el que suelen intervenir factores hormonales, metabólicos e inflamatorios.

 

Cambios en la microbiota durante la menopausia

Durante la menopausia, la disminución natural de los estrógenos se asocia con cambios en la microbiota intestinal. Algunos estudios han observado una reducción en su diversidad y modificaciones en la actividad del estroboloma y en determinadas funciones enzimáticas relacionadas con el metabolismo estrogénico.

Estos cambios podrían influir en los niveles de estrógenos activos y relacionarse con algunos síntomas frecuentes de esta etapa, como sofocos, alteraciones del sueño o cambios en el estado de ánimo. También se estudia su posible vínculo con procesos de largo plazo que afectan a la salud ósea y cardiovascular, aunque se trata de un campo en evolución.

 

Cuando la microbiota se desequilibra: impacto en la salud hormonal

Cuando la microbiota pierde diversidad o se altera su composición, puede aparecer lo que se conoce como disbiosis intestinal. Este desequilibrio no solo puede afectar a la función digestiva, sino también a otros procesos del organismo relacionados con la inflamación, el metabolismo y el equilibrio hormonal.

 

Inflamación y alteraciones metabólicas

La disbiosis intestinal puede favorecer un aumento de la permeabilidad intestinal. Esto facilita el paso al torrente sanguíneo de sustancias que, en condiciones normales, permanecerían dentro del intestino. Como consecuencia, puede activarse el sistema inmunitario y generarse un estado de inflamación crónica de bajo grado.

Este entorno inflamatorio se ha relacionado con distintas alteraciones metabólicas, como la resistencia a la insulina, la obesidad o las alteraciones del perfil lipídico. Dado que el metabolismo y las hormonas están estrechamente conectados, estas situaciones también pueden influir en el equilibrio hormonal general.

 

Relación con trastornos digestivos y hormonales

Además del impacto metabólico, la disbiosis puede acompañarse de síntomas digestivos como distensión abdominal, dolor abdominal o flatulencias. Aunque estos síntomas no son hormonales en sí mismos, sí pueden formar parte de un contexto de alteración intestinal que repercuta en el bienestar general.

Por eso, cada vez se presta más atención a la microbiota como un factor a tener en cuenta dentro de una visión más amplia de la salud femenina, especialmente cuando coinciden molestias digestivas, cambios hormonales y alteraciones del estado general.

Cómo cuidar la microbiota para favorecer el equilibrio hormonal

Aunque no existe una fórmula única, hay hábitos de alimentación y estilo de vida que pueden contribuir a mantener una microbiota diversa y funcional, lo que puede ser positivo dentro de un enfoque global del equilibrio hormonal.

Alimentación y microbiota

La alimentación influye de forma directa en la composición de la microbiota intestinal. Algunos grupos de alimentos pueden ayudar a mantener un entorno intestinal más favorable:

  • Fibra prebiótica, presente en verduras, legumbres, frutas, cereales integrales y semillas.
  • Alimentos fermentados, como yogur, kéfir, chucrut, kimchi, kombucha o determinados quesos fermentados.
  • Proteínas y grasas saludables, priorizando opciones como pescado azul, aguacate, aceite de oliva virgen extra, frutos secos y huevos.

También puede ser útil limitar el consumo habitual de ultraprocesados, ya que suelen asociarse a un patrón alimentario menos favorable para la microbiota.

 

Estilo de vida y factores que influyen en la microbiota

Además de la alimentación, hay otros hábitos que también pueden ayudar a sostener una microbiota saludable:

  • mantener una buena hidratación, con una ingesta aproximada de 1,5 a 2 litros de agua al día;
  • incorporar movimiento diario y ejercicio de fuerza, adaptado a cada caso;
  • priorizar un sueño reparador;
  • cuidar la gestión del estrés;
  • favorecer la exposición a la luz natural dentro de una rutina equilibrada.

Todos estos factores interactúan entre sí y pueden influir tanto en la microbiota como en el bienestar general.

 

Cómo pueden contribuir los probióticos al equilibrio de la microbiota

El papel de los probióticos en salud hormonal es una línea de investigación en desarrollo. No todos los probióticos actúan igual, ya que sus efectos dependen de las cepas estudiadas y del objetivo concreto.

En este contexto, algunas combinaciones bacterianas han mostrado resultados interesantes en estudios clínicos realizados en mujeres peri y posmenopáusicas.

Una de ellas es la asociación de cepas KABP Gyntima® Meno:

  • L. brevis KABP052 CECT7480
  • P. acidilactici KABP021 CECT7483
  • L. plantarum KABP022 CECT7481

Estas cepas se han estudiado por su capacidad para modular la actividad β-glucuronidasa relacionada con el estroboloma. En la investigación disponible, se han observado resultados como el mantenimiento de los niveles de estrógenos tras 12 semanas de suplementación, la reducción de síntomas de la menopausia como sofocos, sudores nocturnos y alteraciones del sueño; y una mejora de la calidad de vida en mujeres en perimenopausia y menopausia.

Otra cepa estudiada en este ámbito es Limosilactobacillus fermentum SRK414, asociada en un ensayo a mejoras en parámetros vinculados a la salud ósea, como la densidad mineral en el cuello del fémur y el mantenimiento de niveles adecuados de osteocalcina, una proteína implicada en la formación del hueso.

En cualquier caso, conviene interpretar estos datos con prudencia: se trata de un campo prometedor, pero todavía en evolución, y los resultados no son extrapolables a cualquier probiótico.

 

Microbiota y hormonas: una línea de investigación en crecimiento

La relación entre microbiota y salud hormonal es un área de investigación cada vez más activa. Hoy sabemos que la microbiota intestinal puede influir en el metabolismo de las hormonas, especialmente de los estrógenos, y que su desequilibrio puede relacionarse con inflamación, alteraciones metabólicas y síntomas digestivos que afectan al bienestar general.

También existen cepas probióticas concretas que han mostrado resultados prometedores en estudios clínicos, sobre todo en el contexto de la perimenopausia y la menopausia. Sin embargo, todavía se necesita más investigación para comprender mejor qué mecanismos intervienen, qué perfiles pueden beneficiarse más y qué papel pueden tener estas estrategias dentro de un abordaje integral.

Cuidar la microbiota, por tanto, no debe entenderse como una solución aislada, sino como parte de una visión más amplia de la salud hormonal, en la que también cuentan la alimentación, el descanso, la actividad física y el estilo de vida.

 

Bibliografía

Baker, J. M., Al-Nakkash, L., & Herbst-Kralovetz, M. M. (2017). Estrogen-gut microbiome axis: Physiological and clinical implications. Maturitas, 103, 45–53.

Han, H. S., Kim, J. G., Choi, Y. H., Lee, K. M., Kwon, T. H., & Kim, S. H. (2022). Effect of Lactobacillus fermentum as a probiotic agent on bone health in postmenopausal women. Journal of Bone Metabolism, 29(4), 225–233. https://doi.org/10.11005/jbm.2022.29.4.225

Honda, S., Tominaga, Y., Espadaler-Mazo, J., Huedo, P., Aguiló, M., Perez, M., Ueda, T., & Sawashita, J. (2024). Supplementation with a probiotic formula having β-glucuronidase activity modulates serum estrogen levels in healthy peri- and postmenopausal women. Journal of Medicinal Food, 27(8), 720–727

Autor

  • Médico especialista en Aparato Digestivo, con más de diez años de experiencia en el estudio y tratamiento de la microbiota intestinal. Jefa de Unidad de DIgestivo y Microbiota en Hbn39 y Womanhoodclinic.
    A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado una visión integral de las enfermedades del  aparato digestivo, abordándolo desde una perspectiva 360º que combina ciencia, práctica clínica y empatía.
    Ha participado como ponente en numerosos congresos , así como conferencias nacionales e internacionales, y es autora de múltiples artículos científicos y de divulgación. Su labor investigadora destaca por su rigor y compromiso con la innovación en el campo de la microbiota.
    En la actualidad dirige y ejerce como docente en el Máster en Microbiota de la Universidad Nebrija, contribuyendo a la formación de nuevos profesionales en esta área emergente. Además, realiza una intensa labor divulgadora en redes sociales y medios de comunicación, acercando el conocimiento científico al público general.
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