Probióticos y Menopausia

probioticos para la menopausia

La palabra menopausia se refiere a la última regla, que en realidad no se confirma hasta que la mujer lleva un año sin menstruaciones. Desde que se inician las primeras alteraciones menstruales y/o los primeros síntomas hasta que ha pasado este primer año sin regla, es lo que se conoce con el nombre de perimenopausia, y lo que ocurre después es la etapa denominada postmenopausia.

Si se tiene en cuenta que la edad media de la menopausia es alrededor de los 50 años, y que la esperanza de vida para el sexo femenino es de algo más de 85 años en nuestro país, se deducirá que las mujeres pasarán más de un tercio de su vida en la postmenopausia.

Para que se produzca la menopausia, los ovarios han de declinar, hasta cesar, la producción de óvulos para posibles embarazos, y reducir la secreción de hormonas femeninas (fundamentalmente estrógenos y progesterona). Esto implica, por un lado, la pérdida de la capacidad reproductiva y, por otro, la disminución del nivel hormonal en sangre.

 

El déficit estrogénico se relaciona habitualmente con la presentación de una serie de síntomas y signos (tabla 1), la mayoría de los cuales suelen ir desapareciendo paulatinamente a lo largo de la vida de la mujer en la postmenopausia

tabla probioticos

 

Sin embargo, el déficit estrogénico perdura en el tiempo, y algunos de sus efectos también. Entre ellos, una notable tendencia a la pérdida de masa ósea, con mayor riesgo de osteoporosis; un aumento del riesgo cardiovascular; y una degeneración de los tejidos del aparato genitourinario que es lo que se conoce con el nombre de atrofia vulvo-vaginal.

 

¿Cómo actúa el déficit hormonal en la evolución hacia la atrofia del aparato genitourinario?

Los estrógenos mantienen la vascularización y la correcta irrigación de los tejidos. Cuando disminuyen, también se reduce este aporte de sangre, lo cual implica entre otras cosas una reducción del grosor del epitelio que recubre las paredes de la vagina (figura 1), y de su funcionalidad. El epitelio se encarga de la lubricación vaginal en respuesta al estímulo sexual, y de la producción de glucógeno, sustrato que utilizan los microorganismos de la vagina, los lactobacilos, para mantenerse en equilibrio y proteger frente a infecciones exógenas.

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La densidad microbiana puede disminuir en la vagina de una mujer menopáusica hasta el 1%, los lactobacilos dejan de ser dominantes para dar paso a otros microorganismos procedentes de la contaminación desde la piel o el intestino.

Ya sabemos que los lactobacilos utilizan el glucógeno del epitelio para producir ácido láctico, que acidifica el pH, protegiendo frente a la colonización de otros microorganismos que pueden causar infecciones; además actúan evitando que los patógenos se adhieran a las paredes, o produciendo sustancias que ayudan a su eliminación.

 

Se deduce fácilmente que ante la disminución de los lactobacilos, durante toda la postmenopausia, las mujeres van a tener un mayor riesgo de padecer infecciones vaginales y urinarias, probablemente de repetición. Algunas conservan un nivel aceptable, que puede aumentar con el uso de terapia hormonal sustitutiva (estrógenos), pero es de vital importancia el tener en cuenta esta peculiaridad, porque existen muchos datos a favor de la suplementación con lactobacilos como parte del tratamiento de las infecciones urogenitales, para evitar recidivas.

 

Las guías de salud vaginal recomiendan el uso de productos probióticos, que contienen lactobacilos, para esta suplementación. Se utilizan vía oral y/o vaginal después del tratamiento específico de la infección y se han mostrado efectivos a en la reducción de vulvovaginitis infecciosas e infecciones del trato urinario.

 

Además, está ganando adeptos su uso preventivo, como alternativa a la profilaxis antibiótica actual de infecciones urinarias recurrentes, sobre todo en mujeres que presente resistencias a los antibióticos.

Lactoflora protector íntimo probióticos

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Dra. Ana Rosa Jurado

Dra. Ana Rosa Jurado

Doctora en Medicina y Sexóloga
Directora del Instituto Europeo de Sexología, Marbella. Secretaria del Grupo de Trabajo de Sexología de SEMERGEN. Miembro de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual.
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