¿Qué dice la ciencia sobre el impacto de la microbiota intestinal en la salud cardiovascular?

La microbiota intestinal nunca deja de sorprendernos. Hasta hace relativamente poco tiempo los científicos pensaban que cuidar la microbiota intestinal solo era importante para tener una buena salud digestiva.

Sin embargo, en los últimos 5 años han descubierto que los cambios en la composición y las funciones de tu microbiota intestinal tienen un impacto en tu salud que va más allá del intestino.

Prueba de ello es que se ha empezado a hablar de la importancia de cuidar el eje microbiota-intestino-corazón para prevenir las enfermedades cardiovasculares, como la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes, que matan a 18 millones de personas cada año1.

Descubre por qué tu microbiota intestinal y tu salud cardiovascular están más relacionadas de lo que te imaginas.

 

Microbiota intestinal y salud

La microbiota intestinal se comporta como un órgano más de tu cuerpo que afecta a tu salud a diferentes niveles2,3:

  • Te permite aprovechar nutrientes de tu alimentación que tus enzimas por sí solas no son capaces de digerir. Esto incluye la fibra y los polifenoles de los alimentos de origen vegetal.
    La microbiota del intestino grueso se estima que contribuye con más de 500 calorías diarias a tu metabolismo. Esto explica que las tribus del Amazonas con una alimentación basada en plantas y tubérculos puedan sobrevivir más de 1 semana sin ingerir alimentos.
  • Fabrica nutrientes esenciales para ti: tu microbiota intestinal te suministra vitaminas y algunos aminoácidos y ácidos grasos que influyen en tu salud digestiva y cardiovascular.
  • Entrena a tu sistema inmunitario para que esté preparado cuando tenga que luchar frente a un germen patógeno.
  • Mejora tu salud cardiovascular: tener una microbiota diversa y sana te ayuda a regular tus niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar, los cuales si se mantienen elevados durante mucho tiempo aumentan tu riesgo de tener enfermedades cardiovasculares.

 

Claves de una buena salud cardiovascular

Para tener una buena salud cardiovascular es importante que empieces a mejorar la salud de tu intestino y de tu microbiota intestinal a través de lo que comes:

  • Prescinde de los nutrientes y alimentos que debilitan tu intestino4: si tu barrera intestinal está alterada va a dejar pasar cosas que no tocan a tu circulación sanguínea y esto desencadena una respuesta inflamatoria.Evita las bebidas alcohólicas y los alimentos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, sal, fructosa y emulsionantes. En relación al gluten, aún existe controversia sobre si es conveniente quitarlo o no para mejorar la microbiota y la barrera intestinal en personas sin enfermedad celíaca.
  • Incluye en tus menús diarios aquellos alimentos que fortalecen tu barrera intestinal4: los alimentos con fibra fermentable (tubérculos cocinados y enfriados, manzana, legumbres), glutamina (lácteos, huevos, lentejas), vitamina D (huevos, pescado azul y sobre todo la vitamina D que obtienes mediante la exposición al sol), vitamina A (pescado azul, lácteos enteros, verduras y frutas de color rojo anaranjado y polen) y triptófano (alimentos proteicos en general) mejoran la estabilidad de la barrera intestinal.
  • Prioriza la calidad de lo que comes frente a la cantidad5: tu microbiota intestinal es muy sensible a lo que comes. Esto significa que cuando tu médico te detecta en una analítica de sangre que tienes el colesterol alto, es muy probable que tu microbiota lleve años intentando avisarte de que algo no va bien.La mejor receta para tener una microbiota rica y diversa que te ayude a mejorar tu salud cardiovascular es comer tal y como lo hacían tus abuelos. Pero no te olvides de añadir unos buenos probióticos con respaldo científico, Lactobacillus plantarum CECT 7527, Lactobacillus plantarum CECT 7528, Lactobacillus plantarum CECT 7529 junto con vitamina B1 y omega3 de origen vegetal, porque las bacterias del yogur, el vinagre y otros alimentos fermentados que se han puesto de moda no son suficientes.

 

Universo microbiota y salud cardiovascular

En tus intestinos tienes otro yo en miniatura: tu universo microbiota.

Los primeros estudios sobre la conexión entre la microbiota intestinal y la salud cardiovascular encontraron que las personas con sobrepeso u obesidad tenían una microbiota intestinal distinta a las personas sanas. Y cuando su microbiota se transfería a un grupo de ratones sin microbiota estos aumentaban de peso a pesar de que comían lo mismo que sus colegas que sí que tenían su propia microbiota6,7.

Después llegaron los estudios que encontraron un vínculo directo entre la microbiota intestinal, la permeabilidad intestinal y la salud cardiovascular. Las comidas que incluyen a menudo azúcares, grasas trans y alcohol pueden romper la barrera intestinal. El resultado es que las paredes de tus arterias se pueden dañar por los restos de alimentos y microorganismos de la luz del intestino que pasan a la circulación sanguínea, con un mayor riesgo de que se formen placas de ateroma que son el inicio de las enfermedades cardiovasculares8.

Y hoy sabemos que tener una buena salud cardiovascular pasa por cuidar la microbiota intestinal a través de lo que comes.

 

Alimentación para cuidar el corazón

La mejor alimentación para cuidar el corazón es la que se basa en potenciar el consumo de legumbres, cereales integrales, frutos secos, verduras o frutas ricas en fibra y pescado.

Ten en cuenta también que tu cuerpo puede fabricar ácidos grasos saturados a partir de los hidratos de carbono. Así que no abuses de los azúcares sencillos que se encuentran en alimentos como el azúcar de mesa, la miel, las frutas (especialmente las frutas deshidratadas, como los hijos secos) y la leche.

Para rizar el rizo el toque definitivo está en escoger probióticos para el colesterol que te ofrecen las siguientes ventajas frente a las demás alternativas que existen para bajar el colesterol:

  • Tienen una buena relación beneficio-riesgo, a diferencia de los complementos alimenticios a base de omega-3 que cuando se administran a dosis altas (> 2 g de EPA/día) pueden aumentar el riesgo de sangrado9.
  • No dan lugar a efectos secundarios cuando se consumen de forma continuada, a diferencia de la monacolina K de la levadura roja de arroz de la que la que aún no se ha podido establecer cuál es la dosis máxima diaria segura10.
  • No interaccionan con la medicación que te ha prescrito tu médico para reducir el colesterol, ni con otros nutrientes de la dieta, a diferencia de los fitoesteroles y la lecitina de soja que pueden bloquear la absorción de algunas vitaminas y minerales11.

 

Conclusión

 Los cambios en la composición y en las funciones de tu microbiota intestinal tienen un impacto en tu salud cardiovascular.

La mejor receta para tener una microbiota rica y diversa que te ayude a mejorar tu salud cardiovascular es comer tal y como lo hacían tus abuelos. Pero no te olvides de añadir unos buenos probióticos con respaldo científico, cómo la fórmula de Lactobacillus plantarum CECT 7527, Lactobacillus plantarum CECT 7528, Lactobacillus plantarum CECT 7529 junto con vitamina B1 y omega3 de origen vegetal, que llegan hasta donde no llega tu alimentación.

Los probióticos son una forma natural y segura de bajar tu colesterol LDL y los triglicéridos a través de actuar sobre la microbiota intestinal y el metabolismo del colesterol y ofrecen ventajas frente a los demás complementos naturales que existen para reducir el colesterol.

 

Referencias: 

  1. Rahman MM, Islam F, Harun-Or-Rashid M, et al. The gut microbiota (microbiome) in cardiovascular disease and its therapeutic regulation. Front Cell Infect Microbiol. 2022; 12:903570. doi: 10.3389/fcimb.2022.903570.
  2. O’Hara AM, Shanahan F. The gut flora as a forgotten organ. EMBO Rep. 2006; 7(7):688-693. doi: 10.1038/sj.embor.7400731.
  3. Régnier M, Van Hul M, Knauf C, et al. Gut microbiome, endocrine control of gut barrier function and metabolic diseases. J Endocrinol. 2012; 248(2):R67-R82. doi: 10.1530/JOE-20-0473.
  4. Khoshbin K, Camilleri M. Effects of dietary components on intestinal permeability in health and disease. Am J Physiol Gastrointest Liver Physiol. 2020; 319(5):G589-G608. doi: 10.1152/ajpgi.00245.2020.
  5. Rinninella E, Cintoni M, Raoul P, et al. Food components and dietary habits: keys for a healthy gut microbiota composition. Nutrients. 2019; 11(10):2393. doi: 10.3390/nu11102393.
  6. Turnbaugh PJ, Ley RE, Mahowald MA, et al. An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest. Nature. 2006; 444(7122):1027-1031. doi: 10.1038/nature05414.
  7. Ridaura VK, Faith JJ, Rey FE, et al. Gut microbiota from twins discordant for obesity modulate metabolism in mice. Science. 2013; 341(6150):1241214. doi: 10.1126/science.1241214.
  8. Furman D, Campisi J, Verdin E, et al. Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. Nat Med. 2019; 25(12):1822-1832. doi: 10.1038/s41591-019-0675-0.
  9. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on the Tolerable Upper Intake Level of eicosapentaenoic acid (EPA), docosahexaenoic acid (DHA) and docosapentaenoic acid (DPA). EFSA Journal. 2012; 10(7):2815.
  10. EFSA Panel on Food Additives and Nutrient Sources added to Food. Scientific opinion on the safety of monacolins in red yeast rice. EFSA Journal. 2018; 16(8):e05368. doi: 10.2903/j.efsa.2018.5368.
  11. Asociación Española de Enfermería en Cardiología. Fitoesteroles y colesterol, ¿cuánta verdad? Disponible en: https://www.enfermeriaencardiologia.com/fitoesteroles-y-colesterol-cuanta-verdad/ (consulta el 21/11/2022).
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Andreu Prados

Copywriter de salud y docente en Andreu Prados Comunicación Cientí­fica
Farmacéutico y dietista-nutricionista especializado en comunicación del sector salud. Redactor médico y consultor de comunicación en salud para empresas e instituciones del sector de la salud y la investigación biomédica. Compagina la actividad de consultoría con la docencia como profesor de másteres y formación continua en la Universidad de Barcelona, la Universidad Ramon Llull y la Universidad Isabel I.
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