Probióticos y alergia alimentaria

alergia alimentaria

Causas de las alergias alimentarias

En un estudio de Branum y Lukacs publicado en 2009, con datos recogidos en los Estados Unidos por los centros para el control y prevención de enfermedades, que incluía niños de 0 a 17 años, se observó que la prevalencia de alergia a alimentos había aumentado de un 3,4 % en 1997 a un 5.1 % entre los años 2009 y 2011. En España, comparando los datos de la encuesta Alergológica publicada en 2005, llevada a cabo por alergólogos de todo el país, con los que se publicaron en 1995, cuya recogida se había iniciado en 1992, se observó que en este último año un 3,6% de los pacientes consultaban al alergólogo por alergia a alimentos, mientras que en 2005 la cifra era significativamente más alta ( P <.001), llegando a un 7,4% (IC del 95%, 6,7% – 8,1%).

Hay diversos factores que se barajan como causas de esta tendencia, destacando la menor exposición a infecciones bacterianas desde el momento del nacimiento en los niños (incremento del número de cesáreas, que evita el contacto con las gérmenes del tracto genital de la madre durante el parto, la vacunación frente a un mayor número de agentes infecciosos, el mayor uso de antibióticos…)

 

Alergias alimentarias y probióticos

Algunos estudios han demostrado la capacidad de los probióticos de prevenir el desarrollo de enfermedad atópica en niños. Varias de estas investigaciones han constatado la existencia de una composición aberrante de la microflora del tubo digestivo en bebés, que posteriormente desarrollaron alergias alimentarias y eccema.

 

Funciones de los probióticos contra las alergias alimentarias

Sabemos que son muchas las acciones que los probióticos ejercen sobre la absorción de alérgenos alimentarios en la mucosa intestinal, destacando las siguientes:

  • Potencian su degradación por bacterias con acción proteolítica (E. Coli, Proteus, Klebsiella, Clostridium…), que hidrolizan las proteínas y las transforman en aminoácidos, con lo que disminuyen la inmunogenicidad de dichos alérgenos
  • Reducen la secreción de mediadores de la inflamación, como la proteína catiónica eosinofílica y el factor de necrosis tumoral
  • Disminuyen la permeabilidad de la mucosa intestinal (al aumentar aquélla hay paso de endotoxinas a la sangre y se activa el sistema inmunitario submucoso)
  • Aumentan la respuesta de la IgA frente a los alérgenos alimentarios (la IgA secretora forma inmunocomplejos con los agentes extraños potencialmente invasores, inhibiendo la capacidad de gérmenes patógenos para adherirse al epitelio intestinal).

Aunque no hay suficientes evidencias científicas sobre el papel preventivo o terapéutico de los probióticos en alergia alimentaria, disponemos de algunos estudios en humanos, existiendo otros en modelos murinos con resultados prometedores.

En un estudio reciente de Grimshaw y colaboradores sobre la toma de probióticos para disminuir las respuestas inmunes mediadas por IgE en casos de alergia a alimentos, destaca el descenso de este riesgo en lactantes alimentados con una suplementación adicional que incluya probióticos en la fórmula adaptada.

 

Tomar probióticos durante la lactancia

Existen pruebas de que los probióticos tomados por la madre durante la lactancia pueden alterar la composición de la leche, disminuyendo el riesgo de desarrollo de alergia en el bebé. Sin embargo, no disponemos de datos que describan los cambios concretos que el consumo materno de probióticos durante la lactancia pueden originar sobre la flora intestinal del lactante, pero probablemente lo que se produce es un incremento en el número de bifidobacterias.

En la alergia a la proteína de la leche de vaca, algunos estudios han demostrado la disminución de la probabilidad de que aquélla se manifieste en neonatos tras el consumo por parte de las madres durante la gestación de probióticos específicos.

En cuanto a su tratamiento en niños con alergia a leche de vaca, Canani y colaboradores han demostrado un aumento de la tolerancia a la caseína mediante el empleo de una fórmula altamente hidrolizada de dicha proteína que contenía el probiótico Lactobacillus Rhamnosus GG. Se reducía así el tiempo necesario para alcanzar la tolerancia a la caseína en la población estudiada (niños de 1 a 12 meses).

BIBLIOGRAFIA

  • Branum AM, Lukacs SL. Food Allergy Among Children in the United States. Pediatrics. Volume 124, Number 6. December 2009.
  • Canani R B, Nocerino R, Terrin G, Coruzzo A, Cosenza L, Leone L. Effect of Lactobacillus GG on tolerance acquisition in infants with cow’s milk allergy: a randomized trial. J Allergy Clin Immunol. 2012.129(2):580-82.
  • Fernández Rivas M. Food Allergy in Alergológica-2005. J Investig Allergol Clin Immunol 2009; Vol. 19, Suppl. 2: 37-44.
  • Grimshaw KE, Bryant T, Oliver EM, Martin J, Maskell J, Kemp T et al. Incidence and risk factors for food hypersensitivity in UK infants: results from a birth cohort study.Clin Transl Allergy. 6:1.2016.
  • Seoane E. Alergia. Neumología. Dermatología. En Alvarez G, Marcos A, Margolles A (eds). Probióticos, prebióticos y salud: Evidencia científica. Sociedad Española de probióticos y prebióticos. Ergon. Cap 34. 265-270. Madrid, 2016.

Internet:

  • García Falcón ME. Papel de los probióticos en el tratamiento de alergias e intolerancias alimentarias. Trabajo Final de Máster Nutrición y Salud. Universitat Oberta de Catalunya.

Lactoflora y probióticos

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Roberto Pelta

Roberto Pelta

Doctor Adjunto del Servicio de Alergología en Hospital General Universitario Gregorio Marañón
Doctor en Medicina. Médico Adjunto del Servicio de Alergología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
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