¿Qué es la colitis ulcerosa?

colitis ulcerosa

¿Qué es la colitis ulcerosa?

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba a una serie de enfermedades que, como el nombre indica, afectan al intestino en alguno de sus tramos, inflamándolo de manera crónica. Una de estas enfermedades es la colitis ulcerosa. La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica que produce una inflamación en la mucosa del colon que cursa de manera recidivante (que aparece y desaparece). La colitis ulcerosa se describió por primera vez, diferenciándola de la colitis infecciosa en 1859.

Causas de la Colitis Ulcerosa

A día de hoy, la causa que produce la colitis ulcerosa no se conoce con exactitud. De las teorías e investigaciones realizadas, se deriva que es una enfermedad multifactorial, es decir, hay distintos factores implicados, en las que un agente inicial desconocido (microbio, virus, componentes de la dieta, etc.) activa una reacción inflamatoria en el intestino en algunas personas con predisposición genética. La colitis ulcerosa afecta, por lo general, a personas jóvenes entre los 20 y los 40 años de edad, pero también se puede dar en otras fases de la vida (en niños y ancianos).

La parte del intestino que se inflama en la colitis ulcerosa es la mucosa del colon o intestino grueso. La colitis ulcerosa se clasifica según la extensión de colon afectada: proctitis ulcerosa cuando se afecta el recto (parte final del colon), proctosigmoiditis ulcerosa (afectación del recto y sigma), colitis izquierda (afecta a la parte izquierda del colon) y la colitis extensa o pancolitis (afectación de todo o casi todo el colon).

protector intestinal Lactoflora

Síntomas de la colitis ulcerosa

Los pacientes con colitis ulcerosa pueden tener afectación indirecta de otros órganos del cuerpo, que es lo que se conoce como manifestaciones extraintestinales: piel (con lesiones llamadas eritema nodoso y pioderma, que son inflamaciones en forma de nódulos), ojos (escleritis o uveítis), articulaciones (artritis)…

Los pacientes con colitis ulcerosa, tienen un riesgo aumentado respecto a la población general de padecer tumores de colon, por lo que a partir de los 8-10 años del diagnóstico de colitis ulcerosa, los pacientes se vigilan mediante colonoscopias. ¿Cuáles son los síntomas de la colitis ulcerosa?

La colitis ulcerosa cursa de manera recidivante, es decir, se alternan periodos de actividad de la enfermedad, en que el paciente se encuentra mal (brotes) con otros en los que la enfermedad está inactiva (los llamamos “fases de remisión”). Los síntomas característicos de la colitis ulcerosa son:

– Diarreas. Es el síntoma más importante. Pueden estar acompañadas de sangre (en cantidad variable), moco o pus. Las deposiciones a veces son muchas peroen escasa cantidad tanto de día como de noche. Sin embargo, no es raro observar pacientes con estreñimiento.
Los pacientes pueden presentar incontinencia o que tienen que ir corriendo cuando aparecen las ganas (urgencia en la defecación). Es muy típico que el paciente refiera tenesmo (que al terminar la deposición, se queda con ganas, como si tuviera que hacer más, pero no expulse nada)

En ocasiones se puede acompañar de cansancio, anorexia y pérdida de peso

Fiebre en los brotes moderados y graves

– Dolor abdominal, suele ser leve, de intensidad variable y aliviarse con la deposición.

– Manifestaciones extraintestinales. El paciente puede referirnos historia actual o previa de complicaciones de huesos y articulaciones (artritis periféricas, espondilitis), de la piel o de los ojos, y esto puede ser la clave de sospecha.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico  de la colitis ulcerosa siempre comienza por una adecuada comunicación entre el paciente y el médico, en la que se recogen todos los datos (viajes, toma de medicamentos, otros familiares con gastroenteritis, tabaco, etc.) y por una exploración clínica.

Ante la sospecha clínica de una colitis ulcerosa, se realizarán análisis para detectar la existencia de inflamación pero la prueba que confirmará el diagnóstico es la colonoscopia con toma de biopsias. En los análisis se puede encontrar la presencia de anemia (bajada de glóbulos rojos), leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), trombocitosis (aumento de plaquetas), aumento de la velocidad de sedimentación, descenso de la albúmina (desnutrición) y a veces alteraciones en las pruebas del hígado. La proteína C reactiva (marcador de inflamación) estará elevada en la mayoría de situaciones.

Otros análisis van encaminados a descartar que no se trata otras enfermedades parecidas (por ejemplo, infecciones). Los más importantes son el cultivo de heces (coprocultivo), el examen de parásitos en heces y la detección de toxinas de microbios en la deposición.

En los últimos años, se utiliza una proteína que se determina en heces, calprotectina fecal, y es útil para sospechar la enfermedad en pacientes con diarrea. En pacientes ya diagnosticados de colitis ulcerosa, la calprotectina fecal puede ser útil para detectar inflamación o brote de actividad y evitar realizar endoscopias.

Como ya he comentado, la exploración principal en el diagnóstico de la colitis ulcerosa es la colonoscopia. Las lesiones que se pueden observar en la endoscopia de pacientes con colitis ulcerosa son un punteado o picoteado de la mucosa (piel interna) que recubre el colon, enrojecimiento de esta capa, o la presencia de aftas (ulceritas milimétricas y superficiales) o úlceras que puede sangrar espontáneamente. La biopsia nos da el diagnóstico definitivo.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la colitis ulcerosa es muy complejo. Se pueden diferenciar dos situaciones: el tratamiento del brote (fases de actividad) y el tratamiento de mantenimiento (prevención de recidiva).

En el tratamiento del brote se emplean muchos fármacos, por vía oral o por el recto. Lo que se usa en primer lugar son unos compuestos que se llaman salicilatos y que están emparentados con la Aspirina®. Si el brote es más intenso, o no responde a los salicilatos, se usan los corticoides o cortisona, unas hormonas que también se producen en el cuerpo y que son fuertes antiinflamatorios.

Los corticoides producen efectos secundarios, sobre todo si se usan largo tiempo, como hipertensión arterial, hinchazón de la cara, aumento del vello, estrías, aumento del azúcar en sangre y otros. Por eso hay que ser cauto con ellos y evitamos utilizarlos durante periodos prolongados de tiempo. Si un paciente no responde a los esteroides (córticorrefractario) o no puede dejarlos (corticodependiente), se emplean otros medicamentos inmunosupresores o agentes biológicos, como la ciclosporina, la azatioprina, fármacos anti-TNF que bajan la inmunidad (defensas naturales) para poder controlar o bloquear la inflamación que produce la enfermedad. Otros fármacos evaluados para inducir la remisión y prevenir recaídas han sido los probióticos, en concreto E. Coli Nissle 1917

En pacientes con brotes graves puede ser preciso el ingreso para tratamiento intravenoso. Si tampoco hay respuesta o ante una complicación (perforación o megacolon tóxico) puede ser preciso una operación (colectomía), pero actualmente con los medicamentos existentes esta opción es menos frecuente.

Lactoflora y probióticos

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Míriam Mañosa

Míriam Mañosa

Doctora en Medicina en Hospital Germans Tries i Pujol
Servicio de Aparato Digestivo Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal Hospital Universitari Germans Tries i Pujol Badalona

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