Probióticos y sistema inmunitario

reforzar sistema inmunitario

Funciones de los probióticos en el sistema inmunitario

Los probióticos utilizan los mismos mecanismos que la microbiota intestinal

La microbiota autóctona realiza un gran número de acciones beneficiosas para el organismo que las alberga. Los probióticos no dejan de ser microorganismos, principalmente bacterias aisladas de la microbiota y, por tanto, comparten muchas de las acciones y mecanismos de acción.

La microbiota ejerce dos grandes tipos de funciones: la digestiva y la protectora. Estas funciones las consigue a través de todo un conjunto de mecanismos. Por ejemplo, la función digestiva la realiza al generar nutrientes esenciales como vitaminas y algunos aminoácidos o facilitando el aprovechamiento de nutrientes no digeribles, como ciertos azúcares. Es por ello que podemos encontrar probióticos con acción digestiva.

A nivel defensivo, tanto las bacterias de la microbiota como los probióticos pueden interaccionar con las tres líneas protectoras de que dispone el organismo a nivel intestinal: la primera línea o microbiológica, la segunda línea o de barrera, y la tercera línea o inmunitaria.

Ahora bien, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constatado que los efectos de los probióticos son específicos del tipo de bacteria a un nivel muy concreto: son efectos cepa-dependientes. Por tanto, no todos los probióticos son iguales, ni tienen los mismos beneficios sobre el organismo y, por ello no todos ejercen las mismas funciones ni utilizan los mismos mecanismos. Si a nivel digestivo, unos actúan más en la producción de vitaminas y otros en la facilitación de digestión de nutrientes, por ejemplo, a nivel inmunitario, unos pueden estimular su acción, mientras que otros pueden frenarla. Por ello no se puede generalizar en las funciones de los probióticos y hay que analizarlas cepa a cepa.

Función protectora de los probióticos frente a patógenos

Los microorganismos de la microbiota constituyen una barrera protectora en las mucosas de los individuos ya que confieren una primera línea de defensa frente a patógenos: la barrera microbiológica. Los probióticos son microorganismos (principalmente bacterias) que han sido seleccionados por ejercer acciones que refuerzan esta barrera, a través de los mismos mecanismos que lleva a cabo la microbiota. Por ello son de especial interés para prevenir o mejorar la gravedad de un proceso infeccioso. Esta barrera de microorganismos genera el conocido mecanismo de antagonismo microbiano, es decir, impide el asentamiento de microorganismos externos, que pueden ser patógenos, sobre nuestras mucosas. Para ello utilizan diversas estrategias

Por una parte, la microbiota y ciertos probióticos establecen una relación de competencia directa con los patógenos por las zonas de unión a la superficie de las mucosas: si la microbiota ocupa el espacio intestinal, se impide la interacción por parte de otros microorganismos. Y, si los probióticos o la microbiota consumen los nutrientes, estos no estarán disponibles para los microorganismos patógenos.

Además, las bacterias de la microbiota y algunos grupos de probióticos, pueden producir compuestos antimicrobianos proporcionando un ambiente no adecuado para patógenos. Generan multitud de sustancias con capacidad antibiótica como las bacteriocinas, el agua oxigenada o ácidos orgánicos. Por ejemplo, el ácido láctico que provoca un pH ácido del entorno, lo producen las bacterias probióticas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium al fermentar ciertos azúcares.

Finalmente, algunas bacterias son capaces de interaccionar y agregarse de forma directa a patógenos, de forma que facilitan su eliminación por exclusión.

Los probióticos pueden reforzar la barrera epitelial

De forma habitual, la microbiota interacciona también con las células epiteliales de las mucosas, que forman parte de la barrera de separación entre el interior del organismo y el exterior, que en el caso del intestino seria el contenido intestinal. Las propias bacterias y sus secreciones, como los ácidos orgánicos antes mencionados, promueven el desarrollo y funcionalidad de esta barrera, por lo que se puede considerar que la microbiota fortalece esta función. Por tanto, algunos probióticos también pueden ejercer esta función, y pueden ser útiles en situaciones en las que la barrera está dañada, por ejemplo, a causa de un patógeno y sus toxinas. Un ácido orgánico clave producido por bacterias probióticas que actúa sobre la función de barrera es el ácido butírico que, además de nutrir a las células epiteliales, también ha mostrado acciones antitumorales.

Los probióticos modulan la acción del sistema inmunitario

Los probióticos, como algunas bacterias de la microbiota intestinal, además de evitar la invasión de patógenos por vía digestiva, también presentan una acción sobre nuestro sistema de defensa o sistema inmunitario. Se dice que algunas bacterias de la microbiota pueden tener función inmunomoduladora, es decir, que tanto contribuyen al desarrollo como al mantenimiento del sistema defensivo del organismo. Así como algunas de las funciones protectoras anteriores es bastante compartida entre algunos grupos bacterianos, la acción inmunomoduladora es claramente cepa-dependiente y por tanto, tan sólo unas cuantas cepas probióticas han mostrado ser efectivas.

Esta capacidad para modificar la función del sistema inmunitario debe diferenciarse en función de la época de la vida en la cual se estudia. Mientras que en la infancia la microbiota promueve el desarrollo del sistema inmunitario, en la edad adulta puede intervenir en la regulación de la correcta función defensiva.

La instauración adecuada de bacterias en el intestino durante la infancia, fenómeno conocido como colonización bacteriana, es clave para el desarrollo del sistema inmunitario. Este hecho se evidencia, en parte, en estudios realizados en animales criados bajo condiciones asépticas o libres de gérmenes, ya que éstos presentan como consecuencia un sistema inmunitario muy defectuoso. En el caso del ser humano, parece ser que el contacto con un entorno rico en bacterias, como es el caso de los niños que viven en ambientes más rurales, también favorece la maduración del sistema defensivo. Así, las bacterias beneficiosas, ya sean las presentes en la microbiota como las ingeridas en forma de probióticos, interaccionan con el sistema inmunitario del niño y ayudan a que este aprenda a funcionar de forma autónoma y adecuada. Este aprendizaje no solo implica desarrollar acciones de defensa apropiadas (respuesta inmunitaria adecuada), sino que también evita reacciones exageradas (alergias), e incluso ayuda a no reaccionar frente a sustancias inocuas (tolerancia)

Por otra parte y como se ha señalado, la microbiota y los probióticos también son claves en el mantenimiento funcional del sistema inmunitario asociado al intestino del adulto. En este sentido se conoce que ciertas bacterias beneficiosas contribuyen a la expansión de linfocitos en el intestino, a la adquisición de su funcionalidad, a la inducción y mantenimiento de la tolerancia oral a elementos inocuos de la dieta, y a la producción de inmunoglobulina A, elemento defensivo clave del sistema inmunitario intestinal. De esta manera, ciertas cepas bacterianas son capaces de controlar procesos en los cuales el sistema inmunitario puede estar afectado, como una inflamación crónica o una enfermedad autoinmunitaria, entre otras.

Por tanto, el contacto continuo entre determinadas bacterias saludables, ya sean de la microbiota intestinal como de bacterias probióticas exógenas y el sistema inmunitario permite entrenarlo a diario para poder controlar el ataque de los posibles patógenos.

En resumen, los probióticos, a través de los mismos mecanismos que ejerce la microbiota, pueden promover un correcto funcionamiento inmunitario, ya que facilitan el aprendizaje necesario para una correcta protección frente a patógenos y evitan respuestas defensivas innecesarias o inapropiadas como las alergias.

Protector inmunitario para adultos

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Dr. Francisco J Pérez Cano

Dr. Francisco J Pérez Cano

Profesor titular del Departamento de Bioquímica y Fisiología Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación Investigador del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA) Universidad de Barcelona

2 comentarios en “Probióticos y sistema inmunitario

  1. Hola
    En resumen
    Cuales son las cepas de bacterias para fortalecer el sistema inmunitario ?aqui se menciina solo esto :
    la acción inmunomoduladora es claramente cepa-dependiente y por tanto, tan sólo unas cuantas cepas probióticas han mostrado ser efectivas.

    1. Hay varios estudios científicos con cepas diversas sobre el sistema inmunitario. Dependiendo del efecto que se esté buscando se utilizarán cepas diferentes. Dentro de la gama Lactoflora tiene Lactoflora protector inmunitario adultos y Lactoflora primera etapa para niños, que fortalecen el sistema inmunitario y nos ayudan a prevenir infecciones. ¡Saludos!

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