Salud genitourinaria en tiempos de la COVID19

Riñón y coronavirus

Poco a poco, al ritmo de las observaciones clínicas y las investigaciones, casi “a tiempo real”, vamos obteniendo más información sobre la infección por COVID-19.

Uno de los órganos que se afectan en los pacientes más graves es el riñón, probablemente porque es un órgano diana de este microorganismo, o por la toxicidad medicamentosa, o por el fallo multiorgánico que puede provocar en casos extremos. La afección renal suele agravar el pronóstico, aunque parece que se produce en menos de un 29% de pacientes ingresados.

Afortunadamente, y gracias a los protocolos de vigilancia que se han elaborado por parte de las Unidades de Cuidados Intensivos y las Sociedades Científicas, muchas personas se recuperan, y en la mayoría de los casos sin secuelas permanentes.

Sabemos que se puede detectar el virus en heces y en orina de pacientes infectados, lo cual está influyendo en las investigaciones sobre epidemiología comunitaria, y en las recomendaciones para las personas, de cara a reducir el riesgo de contagio, aunque no hay casos documentados de contagio fecal-oral.

Donde no parece que se detecte el virus es en el semen, ni en fluidos vaginales, lo cual ha servido para la elaboración de recomendaciones de cara a las relaciones sexuales de las personas durante esta pandemia, y para los protocolos obstétricos de los Servicios de Obstetricia y Ginecología de los hospitales, con todas las reservas.

Infecciones urinarias y genitales durante el confinamiento

Los servicios y profesionales sanitarios, tanto públicos como privados, han continuado durante la pandemia atendiendo los problemas de salud de la población al margen de la infección por COVID-19.

En algunos centros se han separado las zonas con pacientes de riesgo por sus síntomas respiratorios, de otras con usuarios/as que presentaban distinta sintomatología. Además, se han llevado a cabo consultas telefónicas o telemáticas para evitar los desplazamientos y contribuir al confinamiento decretado.

Muchas de estas visitas telemáticas han estado relacionadas con el sistema genitourinario, siguiendo la premisa de que, después de las infecciones respiratorias, las del sistema genitourinario constituyen el primer motivo de consulta.

Sin estudios epidemiológicos que lo confirme, una buena parte de la atención sanitaria ha sido motivada por sintomatología urinaria (molestias/dolor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, escaso flujo urinario, etc) que en la mayoría de los casos reflejaba la existencia de una infección de las vías urinarias bajas como la bien conocida cistitis; y otra buena parte se ha debido a sintomatología vulvo-vaginal compatible con vulvovaginitis, ya sea por Candida spp (hongos) o por vaginosis bacteriana.

Afortunadamente, estas afecciones pueden ser diagnosticadas solo por el relato de síntomas, sin necesidad de hacer pruebas en la mayoría de los casos, y se han resuelto sin complicaciones mediante la prescripción de los medicamentos adecuados para cada caso.

Factores de riesgo en infecciones urinarias y genitales

Como se sabe, gran parte de los mecanismos de defensa de la vagina y de las vías urinarias están relacionados con la microbiota de la zona, tanto intestinal, como perineal, como vaginal en sí. También se sabe que los microorganismos dominantes han de ser los Lactobacilos vaginales, que son los encargados de mantener el pH y las condiciones de salud necesarias para evitar infecciones por gérmenes externos, o desequilibrios en la microbiota, que de por sí puedan producir sintomatología.

Cuando disminuye el número de lactobacilos se produce lo que conocemos como disbiosis vaginal. Los mecanismos de defensa se reducen, pudiendo sobrecrecer algunos de los microorganismos que habitualmente están en la vagina en número escaso, u otro tipo de gérmenes no habituales de esta cavidad.

Se ha comprobado como en vaginas con disbiosis existe una mayor susceptibilidad para la prevalencia y el contagio de determinadas infecciones de transmisión sexual (ITS), así como mayor posibilidad de Infecciones del Tracto Urinario (ITU) y vaginales (vaginitis por Candida y vaginosis bacteriana).

Los cambios de hábitos, ya sea alimenticios o de cualquier índole, además del estrés de la situación, por motivos laborales, o puramente psicosociales, han podido contribuir al incremento de la aparición de estos cuadros de infecciones vaginales y urinarias, mediante la alteración del equilibrio microbiológico de la zona.

¿Cómo se puede prevenir la producción de ITU e infecciones vaginales?

Para mantener un equilibrio microbiano adecuado se recomiendan una serie de medidas, como evitar las duchas vaginales, los lavados frecuentes externos, sólo con agua, llevar una dieta equilibrada, con un estilo de vida saludable, no retener orina, sino orinar frecuentemente, bebiendo agua de forma habitual (dos litros al día), evitar la irritación postcoital utilizando lubricantes, evitar las cremas espermicidas en las personas con riesgo de infecciones urinarias, etc.

Además, contamos con evidencia científica que avala otras medidas como el uso de estrógenos locales en mujeres menopáusicas, o proantocianidinas (PAC) procedentes del arándano rojo americano, efectivas frente a E. coli (principal causante de las ITU), o productos probióticos, que contienen lactobacilos, que mejoran el resultado de los tratamientos de vaginitis, vaginosis bacteriana e ITU, y además previenen las recurrencias.

El aporte de lactobacilos mediante probióticos ha demostrado que mejora el equilibrio de la vagina, además de disminuir el pH, dificultando la supervivencia y proliferación de otros gérmenes, todo lo cual incrementa las defensas del sistema genitourinario y reduce las infecciones, tanto vaginales como urinarias. Además, existen cepas de lacctobacilos que han probado su eficacia evitando el sobrecrecimiento de microorganismos directamente implicados en la producción vaginitis, como L. rhamnosus Lcr 35®, L. rhamnosus GR-1, L. reuteri RC-14 y L. crispatus (CTV-05), o de ITU, como las cepas de Lactobacillus plantarum CECT8675 y CECT8677.

Estos productos que contienen probióticos deben de contenerlos en las cantidades eficaces y estar debidamente testados y autorizados para comercialización y venta en farmacias.

Lactoflora protector íntimo probióticos

Bibliografía y lecturas recomendadas

  • Guía de actuación y documento de consenso sobre el manejo de preparados con probióticos y/o prebióticos en la farmacia comunitaria SEFEC y SEPyP. 2018. ISBN: 978-84-09-01961-8
  • Suárez E, Beltrán DA, Daza M, González SP, Guerra JA, Jurado AR, Ojeda D, Rodríguez JM. La microbiota vaginal: composición y efectos beneficiosos. Consenso sobre usos de los probióticos en Ginecología. Disponible en: http://www.sepyp.es/probiot_vaginales.pdf
  • Coudeyras S, Jugie G, Vermerie M, Forestier C. Adhesion of human probiotic Lactobacillus rhamnosus to cervical and vaginal cells and interaction with vaginosis-associated pathogens. Infect Dis Obstet Gynecol. 2008; 2008: 549640 Epub 2009 Jan 27.
  • Petricevic L, Witt A The role of Lactobacillus casei rhamnosus Lcr 35® in restoring the normal vaginal flora after antibiotic treatment of bacterial vaginosis. BJOG 2008;115:1369-74.
  • Christophe De Champs, Nathalie Maroncle, Damien Balestrino, Chantal Rich and Christiane Forestier Persistence of Colonization of Intestinal Mucosa by a Probiotic Strain, Lactobacillus casei Rhamnosus Lcr35, after Oral Consumption J. Clin. Microbiol. 2003, 41(3):1270. DOI: 10.1128/JCM.41.3.1270-1273.2003.
  • Stapleton AE, Au-Yeung M, Hooton TM, Fredricks DN, Roberts PL, Czaja CA, et al. Randomized, placebo-con-trolled phase 2 trial of aLactobacillus crispatus probiotic given intravaginally for prevention of recurrent urinary tract infection. Clin Infect Dis 2011; 52 (10): 1212-7
  • Beltrán Vaquero DA, Guerra Guirao JA. Consenso de probióticos vaginales. Madrid: EDIMSA Editores Médicos AS, 2012. ISBN-13: 978-84-7714-377-2
  • Jurado AR, Allué J, Pérez S. Retrato de um probiótico. Noticias Médicas. 16-30 Junio 2010: 3960
  • Menoguía: Salud Vaginal. Serie de Menoguías de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. AEEM: 2014. Disponible en www.aeem.es
  • Lactobacillus plantarum CECT8675 y Lactobacillus plantarum CECT8677 depositadas por AB-Biotics, S.A. en la Colección Española de Cultivos Tipo bajo Tratado de Budapest.ITU, Infección del tracto urinario y cistitis. Consultado Mayo 2020. https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/itu-infeccion-del-tracto-urinario-y-cistitis
  • Redacción ConSalud.es. Investigadores británicos desarrollan una prueba para detectar la COVID-19 en aguas residuales. Consultado Mayo 2020. https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/investigadores-britanicos-desarrollan-prueba-detectar-covid-19-aguas-residuales_77244_102.html
  • Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Consultado 04.05.2020. https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses

 

 

 

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Dra. Ana Rosa Jurado

Dra. Ana Rosa Jurado

Doctora en Medicina y Sexóloga en Consulta de Sexología
Directora del Instituto Europeo de Sexología, Marbella. Secretaria del Grupo de Trabajo de Sexología de SEMERGEN. Miembro de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual.

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