Estreñimiento: Qué es y cómo tratarlo

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¿Qué es el estreñimiento?

El estreñimiento es un trastorno del ritmo intestinal definido como una dificultad para evacuar las heces. Esta dificultad para evacuar puede ser por una baja frecuencia de deposición o por un esfuerzo para defecar. Alrededor de un 16% de la población sufre estreñimiento crónico y éste afecta con más frecuencia a mujeres (embarazo) y a las personas mayores de 65 años.

¿Cuáles son las causas del estreñimiento?

El estreñimiento es un síntoma y no una enfermedad en sí misma. Las posibles causas de estreñimiento son muchas. La edad produce una desaceleración del metabolismo y el movimiento intestinal se enlentence y esto repercute directamente en el hábito deposicional. Muchos fármacos de uso habitual pueden también producir estreñimiento y también es importante tener en cuenta que los hábitos diarios y sus cambios pueden dar lugar a estreñimiento. Así una disminución de la ingesta de líquidos, un cambio en la dieta importante, especialmente que conlleve una disminución de la ingesta de fibra, o el sedentarismo, es decir una disminución importante del ejercicio físico, por ejemplo la convalecencia de una enfermedad, pueden dar lugar a estreñimiento o acentuar un estreñimiento previo.

Otras posibles causas son las secundarias a una enfermedad como pueden ser las relacionadas con alguna enfermedad del intestino grueso que condiciona un estrechamiento o una dificultad para el paso de las heces (pólipos colon grandes, tumoraciones en el colon), las que se relacionan con enfermedades endocrinas (hipotiroidismo, diabetes) y las que se relacionan con enfermedades del sistema nervioso (Parkinson, esclerosis múltiple, etc.).

Sin embargo, la mayoría de casos de estreñimiento crónico se deben a un mal funcionamiento del intestino grueso, el recto o el ano. Este mal funcionamiento puede ser de varios tipos. El primero es que el intestino grueso no se contraiga adecuadamente y no genere los movimientos necesarios para hacer avanzar las heces hasta el recto. El segundo problema que puede existir es que el recto no tenga sensibilidad y por tanto, cuando le llegan las heces no las detecta y no genera la sensación de ganas de evacuar, acumulándose las heces en el recto. El último problema puede consistir en un fallo a la hora de hacer la maniobra para defecar que es lo que se conoce como disinergia anal. Esto puede ocurrir bien porque el ano se contraiga en vez de relajarse, con lo que impide el paso de las heces, o bien porque no se ejerza la suficiente contracción de los músculos del abdomen para generar la fuerza necesaria para evacuar las heces.

¿Cuáles son las consecuencias del estreñimiento?

El estreñimiento crónico no produce en general consecuencias graves para la salud y no conllevan un mayor riesgo de sufrir otras enfermedades del intestino grueso, incluyendo el cáncer de colon. El estreñimiento puede asociarse a molestia o dolor abdominal y al desarrollo de problemas anales, especialmente hemorroides y fisuras, que aunque muy molestas, no ponen en riesgo la vida. También se han relacionado los divertículos con el estreñimiento crónico. Los divertículos son pequeñas dilataciones en forma de bolsa que se desarrollan en el intestino grueso y en algunos casos pueden dar lugar a complicaciones (sangrado, inflamación o perforación).

 

¿Cómo se diagnostica la causa del estreñimiento?

En muchos casos, la historia clínica hecha por el médico puede ser suficiente para identificar el tipo y causa del estreñimiento, y poder instaurar un tratamiento inicial así como una exploración física que incluya un tacto rectal para descartar patología en el ano y recto y valorar el funcionamiento del esfínter anal. En otras ocasiones puede ser necesario hacer exploraciones complementarias. Las pruebas que más frecuentemente se utilizan van encaminadas a descartar patologías graves que produzcan el estreñimiento. Los análisis de sangre permiten identificar si hay problemas del metabolismo que puedan ser causa de estreñimiento, como diabetes o problemas de tiroides y la colonoscopia o radiografía con contraste por el ano (enema opaco), para saber si hay alguna lesión en el intestino grueso.

¿Cómo se trata el estreñimiento crónico?

La primera medida es cambiar los hábitos dietéticos. Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, pan integral, etc.) y una abundante ingesta de agua pueden solucionar muchos casos de estreñimiento crónico. El ejercicio físico regular también ayuda a mejorar el ritmo defecatorio. También es muy recomendable tratar de adquirir un hábito en la deposición, acudiendo a hacer de vientre a la misma hora y no es aconsejable pasar mucho tiempo sentado en el retrete para evitar hemorroides.

Existen muchos tipos de laxantes, con mecanismos de funcionamiento y potencia diferente. Los laxantes formadores de masa son las fibras dietéticas o las fibras solubles y actúan aumentando el volumen de las heces y disminuyendo su consistencia. Estos laxantes son los que se recomiendan tomar de manera crónica y se podrían considerar los más fisiológicos, de hecho la primera recomendación ante un caso de estreñimiento es aumentar la fibra en la dieta, sin embargo en algunos pacientes les puede ocasionar flatulencia y gases. Los laxantes osmóticos funcionan disminuyendo la consistencia de las heces al arrastrar agua consigo. Los laxantes emolientes provocan una contracción de los músculos de los intestinos, sobre todo el grueso, y haciendo que avance más deprisa el material fecal. Finalmente, los procinéticos, aunque no son propiamente laxantes, pueden actuar como tales, ya que actúan sobre los músculos del intestino aumentando su fuerza de contracción. Los laxantes utilizados de forma incontrolada no sólo pueden producir consecuencias serias para la salud sino también, a la larga, pueden hacer que el problema del estreñimiento sea cada vez más difícil de controlar.

¿Cuál es el papel de la flora intestinal y de los probióticos en el estreñimiento?

Para el estreñimiento es importante mantener una flora equilibrada y fermentativa para reducir el meteorismo y facilitar el tránsito. Algunos probióticos como Bifidobacterium lactis, Lactobacillus casei y E Coli Nissle han demostrado científicamente mejorar la frecuencia en la defecación y la consistencia de las heces. Esta mejoría se debe al aumento del pH en el colon que producen los probióticos debido a la producción de ácidos grasos de cadena corta que también estimulan el tránsito intestinal. Sin embargo, la combinación de probióticos y prebióticos aún es más eficaz para el tratamiento del estreñimiento. Estos productos tienen la ventaja de su seguridad por la ausencia de efectos adversos frente a los laxantes comunes.

 

Bibliografía:

  • Mearín F, Montoro MA. Síndrome del intestino irritable. En: Montoro MA, Garcia-Pagan, eds. Gastroenterología y Hepatología. Problemas comunes en la práctica clínica. 2º Edición. Jarpyo S.A. Madrid 2012
  • Rondanelli M, Giacosa A, Faliva MAet al. Review on microbiota and effectiveness of probiotic use in older. World J Clin Cases 2015, 16: 156-62
  • Hungin A, Mulligan C, Pot B et al. Systematic review: probiotics in the management of lower gastrointestinal symptoms in clinical practice – an evidence-based international guide. Aliment Pharmacol Ther. 2013; 38(8): 864–886.

Lactoflora y probióticos

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Míriam Mañosa

Míriam Mañosa

Doctora en Medicina
Servicio de Aparato Digestivo Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal Hospital Universitari Germans Tries i Pujol Badalona

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