Disbiosis intestinal: qué es, causas y tratamiento

disbiosis intestinal

¿Qué es la disbiosis (o disbacteriosis)?

La disbiosis o disbacteriosis es una alteración en la composición y/o funciones de los microorganismos que habitan en la piel y tapizando el interior de los intestinos y la vagina.

Esta disbiosis puede ser transitoria o patológica. Por ejemplo, si alguna vez sales a comer fuera y te das un atracón de comida al que no estás acostumbrado es posible que tengas dolor de barriga que desaparecerá al cabo de unas horas. Esto puede ser debido a una disbiosis transitoria.

Otras veces, algunas personas empiezan teniendo intolerancias a ciertos grupos de alimentos y terminan con un diagnóstico de colon irritable que si no se trata puede dar lugar a una disbiosis patológica.

Debido a que la mayor comunidad de microorganismos se encuentra en tus intestinos, la disbiosis intestinal es la que mejor se ha estudiado. Otro ejemplo de disbiosis es la que se produce a nivel vaginal debido al sobrecrecimiento excesivo del hongo Candida albicans.

Síntomas de la disbiosis intestinal

La disbiosis intestinal se puede producir por la presencia en la flora intestinal (también conocida como microbiota intestinal) de bacterias distintas a las que habitualmente viven en el intestino. También puede ser debida a una alteración en las cantidades de los componentes de la microbiota.

Tanto si la alteración de la flora intestinal es cualitativa o cuantitativa, la consecuencia es que mientras dure la disbiosis estás desprotegido de los efectos beneficiosos de la flora intestinal.

Algunos síntomas que te pueden hacer sospechar que tienes disbiosis intestinal son:
• Molestias digestivas: incluyen la diarrea alternada con el estreñimiento, la hinchazón abdominal, los gases y las digestiones pesadas.
• Tendencia a las intolerancias alimentarias, lo que te lleva a dejar de tomar alimentos porque tienes problemas digestivos.
• Retención de líquidos.
• Sensación de estar cansado sin motivo.
• Trastornos de la piel, como el acné y el picor continuo.
• Dolor de cabeza y migrañas.
• Tendencia a las infecciones.
• Trastornos genitales y de la menstruación a causa del cambio de flora vaginal.

Aunque como puedes comprobar se trata de molestias inespecíficas y no necesariamente están relacionadas con una enfermedad en concreto, la disbiosis provoca malestar y puede disminuir tu calidad de vida.

Todos estos síntomas se traducen en que al final una flora intestinal alterada no solo tiene consecuencias que van más allá de tu salud digestiva. Cada vez más se está viendo su relación con enfermedades que tienen poca relación aparente con el intestino, como la obesidad, la diabetes tipo 2, el cáncer colorrectal e incluso la depresión y el autismo.

¿Cómo diagnosticar la disbiosis intestinal?

Una disbiosis intestinal se caracteriza por la alteración de la flora intestinal a nivel de:
• Disminución de la riqueza o diversidad de microorganismos beneficiosos.
• Alteración de las funciones de la flora intestinal.
• Incapacidad de la flora intestinal de volver a su estado inicial tras una agresión (por ejemplo, después de un tratamiento con antibióticos).

Aunque no existe una única forma de medir la alteración de tu flora intestinal, algunos indicadores de disbiosis intestinal son:
• Disminución de las bacterias inmunoprotectoras como los lactobacilos.
• Disminución de las bacterias encargadas de proteger la barrera intestinal (Ruminococcus, Akkermansia, Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia).
• Aumento de proteobacterias.
• Sobrecrecimiento de la arquea Methanobrevibacter smithii y de la levadura oportunista Candida albicans.
• Índice de disbosis F. prausnitzii/E. coli muy bajo debido a una disminución de la bacteria protectora de la mucosa intestinal F. prausnitzii y un aumento de la bacteria proinflamatoria E. coli.

Causas de la disbiosis

Los factores que más influyen en la composición de la flora intestinal son la alimentación y los medicamentos, incluso más que tu genética. No es de extrañar entonces que estos sean los principales responsables de un desequilibrio en la flora intestinal.

Otras causas de disbiosis incluyen ciertas enfermedades (como la obesidad y las enfermedades autoinmunes) y la exposición a los contaminantes ambientales.

Alimentos prohibidos en la disbiosis intestinal

En tan solo 24 horas lo que comes puede cambiar para bien o para mal tu flora intestinal. Estos son los alimentos y bebidas que debes limitar si tienes disbiosis intestinal:

• Alimentos ricos en proteína animal: el consumo de carnes rojas y procesadas se ha relacionado con una disminución de las bacterias beneficiosas (como las bifidobacterias y las bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta tras fermentar la fibra) y un mayor riesgo cardiovascular y de cáncer colorrectal.

• Alimentos ricos en grasas saturadas: un alto consumo de grasas saturadas puede dar lugar a una disminución de la riqueza de microorganismos beneficiosos en el intestino. Debido a la estrecha conexión que existe entre el intestino y el cerebro, uno de los efectos secundarios del alto consumo de grasas saturadas es la aparición de trastornos depresivos.

• Alimentos con azúcares añadidos: aquí se incluye el azúcar de mesa, pero también el azúcar oculto en los alimentos procesados como las galletas, los cereales de desayuno y la bollería. Para saber si un alimento contiene azúcares añadidos busca las siguientes palabras en su etiqueta: azúcar (incluye el azúcar moreno), caña de azúcar, miel, concentrado de zumo de fruta, dextrosa, fructosa, glucosa, jarabe de maíz, jarabe de malta, maltodextrina, maltosa, melaza, jarabe de agave, jarabe de arce y sacarosa.

• Alimentos procesados con emulgentes: los emulgentes son uno de los aditivos más empleados por la industria alimentaria y su consumo puede alterar la flora intestinal y favorecer la aparición de la obesidad o la diabetes. Se encuentran en alimentos como el pan industrial, el chocolate, los helados, las margarinas y la carne procesada (especialmente en las salchichas).

• Alimentos y bebidas “light”: el consumo de edulcorantes artificiales (sacarina y sucralosa) y de origen natural (estevia) se ha relacionado con cambios en la flora intestinal que pueden favorecer la obesidad.

• Bebidas alcohólicas: el alcohol hace que tu barrera intestinal esté más debilitada y, como consecuencia, se absorberán determinadas sustancias que en condiciones normales deberían quedarse en el intestino. Además, recuerda que el consumo de alcohol se ha implicado en un gran número de enfermedades, incluso a bajas dosis. La recomendación es: cuanto menos alcohol, mejor.

Medicamentos que causan disbiosis

Los antibióticos son los medicamentos más conocidos que pueden alterar tu flora intestinal.

También se ha visto que la mitad de los medicamentos de uso más común, incluyendo los protectores de estómago, los laxantes, los antiácidos, la metformina, las estatinas, los antidepresivos, los ansiolíticos, las sales de hierro y los anticonceptivos orales, pueden alterar tu microbiota intestinal.

Estrés, falta de sueño y sedentarismo

Además de lo que comes y de los medicamentos, el estrés, dormir poco y la inactividad física también pueden producir cambios duraderos en tu flora intestinal:

• Estudios en ratones han encontrado que el estrés hace que las bacterias del intestino se vuelvan patógenas, con el consiguiente riesgo de enfermedades autoinmunes. Seguro que te resulta familiar la situación de tener una situación de estrés físico o psicológico en tu vida y, como consecuencia, tu salud intestinal se ve resentida.

• Las horas que duermes y la calidad del sueño también pueden contribuir a tener una microbiota intestinal pobre, que contribuye a una sensación de malestar general y una peor salud.

• Tu flora intestinal puede explicar por qué practicar algún tipo de actividad física o deporte es beneficioso para tu salud. Si practicas deporte con frecuencia tu flora intestinal será más diversa, con un aumento de las bacterias que producen sustancias antiinflamatorias, fortalecen tus defensas y mejoran tu salud metabólica, como el butirato. Esto ha hecho que los científicos se planteen la mejora del rendimiento deportivo a través de modificar la microbiota intestinal mediante los probióticos.

Tratamiento de la disbiosis intestinal

• ¿Cómo recuperar la flora intestinal?

Al igual que si se tratase de un bosque, cuando tu flora intestinal pasa por un estado de disbiosis se quema y pierde gran parte de las bacterias y otros microorganismos beneficiosos, convirtiéndose en una flora intestinal dañada.

Para repoblar tu flora intestinal después de que se altere por una causa externa (por ejemplo, después de un tratamiento con antibióticos) o interna (por ejemplo, debido al estreñimiento) incluye en tu alimentación:

• Un mínimo de 10 tipos diferentes de hortalizas, verduras y frutas por semana: los alimentos de origen vegetal (en el caso de los cereales mejor si son integrales) son el alimento favorito de tu flora intestinal. Sin embargo, no toda la fibra dietética sirve. Escoge aquellas fibras con efecto prebiótico, que se encuentran en alimentos como los puerros, la cebolla, la raíz de achicoria y el tupinambo.

Una forma de llegar a la cantidad óptima de combustible que necesitan tus bacterias para funcionar es consumiendo prebióticos en forma de complementos alimenticios. Introdúcelos de forma paulatina para evitar que te generen gases y malestar digestivo.

• Alimentos con antioxidantes como las vitaminas A, C y E, el selenio y la quercetina.
– Vitamina A: se encuentra en alimentos de origen animal (pescado y productos lácteos) y en forma de carotenos en las hortalizas y frutas de color rojo anaranjado (melocotón, mango, naranjas, etc.).
– Vitamina C: para cubrir su aporte incluye 3 raciones de fruta al día y una gran ensalada.
– Vitamina E: la encuentras en el aceite de girasol, las almendras y las avellanas, el aguacate y los espárragos verdes.
– Selenio: contienen grandes dosis de selenio la carne, el pescado, los huevos, el marisco, los cereales integrales y las legumbres.
– Quercetina: entre los alimentos con un mayor contenido de quercetina tienes la cebolla, el ajo, las manzanas, el té verde, la avena y las espinacas.

• Consume grasas de buena calidad: mientras que un consumo elevado de grasas saturadas tiene un efecto negativo sobre tu flora intestinal, el consumo de grasas de la familia omega-3 y omega-6 se ha relacionado con un buen equilibrio de tu flora intestinal. Las grasas omega-3 las encuentras en alimentos de origen animal, pescado y marisco y en las nueces, la soja y las semillas de lino. Por otro lado, las grasas omega-6 están en alimentos vegetales como las legumbres y los frutos secos. Los probióticos con bifidobacterias se están investigando como ayuda complementaria para disminuir la disbiosis intestinal debida a una alimentación alta en grasas de origen animal.

• Probióticos: son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, te confieren un beneficio para la salud. Han demostrado sus efectos beneficiosos en la prevención y el tratamiento de la diarrea, en la prevención de la dermatitis atópica en niños, en el refuerzo de las defensas, en la colitis ulcerosa, en el cólico del lactante, en el colon irritable (cura) y en la mejora de la digestión de la lactosa.

Cuando te tomas un probiótico, que te funcione o no depende del tipo y de la dosis de bacterias beneficiosas que contenga, de la duración del tratamiento y de la existencia de estudios científicos.

Escoge probióticos con estudios propios en humanos que avalen sus propiedades saludables.

Por ejemplo, los probióticos de Lactoflora® disponen de estudios que avalan su uso en la mejora de la función intestinal en niños y adultos, el mantenimiento de unas defensas sanas en niños y adultos, tu bienestar íntimo y urinario, la prevención de los problemas dentales y de encías, el alivio del llanto infantil y el malestar e hinchazón intestinal.

• Cocina los alimentos de forma variada: la fibra fermentable presente en los tubérculos como la patata, las legumbres y los cereales se asimila mejor por la flora intestinal cuando se cocina y se deja enfriar. Mientras que para aprovechar mejor los compuestos antioxidantes de las verduras será mejor cocinarlas al vapor o en el horno durante periodos de tiempo cortos.

• Además, evita las situaciones de estrés físico o psicológico (en la medida de lo posible), el sedentarismo y el alcohol y cuida de tu higiene del sueño para tener un descanso reparador en calidad y calidad.

• Dieta para la disbiosis intestinal

Los ingredientes que no pueden faltar en tu alimentación para tener una flora intestinal sana y diversa son los alimentos de origen vegetal (en particular las fibras prebióticas) y los probióticos. Y todo ello acompañado de técnicas de cocción cuanto más variadas mejor para que tu flora intestinal aproveche mejor la fibra, las vitaminas y los minerales de los alimentos.

Ejemplo de menú de un día para prevenir la disbiosis intestinal:

Desayuno

  • 2 yogures con bífidobacterias
  • 2 puñados de cereales tipo muesli
  • 1 cucharada sopera de semillas de lino disuelta con los yogures

A media mañana

  • 1 bocadillo vegetal: panecillo integral con lechuga, tomate y atún

Almuerzo

  • Ensalada variada
  • 1 sepia guisada con guisantes y cebolla
  • 10 almendras y 5 higos secos

Merienda

  • 1 pieza de fruta

Cena

  • 3 canelones de espinacas
  • Tortilla de espárragos con 1 tomate aliñado
  • 1 yogur con bifidobacterias

• Otros remedios sencillos para evitar el desequilibrio de la flora intestinal

Estas pautas de estilo de vida te pueden ayudar a mejorar tu salud intestinal y el equilibrio de tu flora intestinal:

• Toma frutas y verduras cada día. Lo ideal sería 3 frutas medianas, un plato de verdura y un plato de ensalada repartido a lo largo del día.
• Incluye legumbres y frutos secos en tu alimentación cotidiana, por su gran aporte de fibra.
• Prioriza los alimentos integrales siempre que puedas, en forma de pan, cereales, pasta y arroz.
• Una forma de enriquecer con fibra tus comidas es incorporando alimentos como los higos secos, los frutos secos y las semillas de chía.
• Prioriza el agua como bebida de elección. La puedes alternar con otras bebidas como infusiones, zumos de fruta naturales y caldos vegetales. La cantidad la marcará tu sed.
• Realiza cada día ejercicio físico con moderación o algún tipo de deporte.
• Consulta a tu médico de cabecera y a tu farmacéutico antes de automedicarte. Recuerda que más allá de los antibióticos, los laxantes, los ansiolíticos, los antidepresivos, las sales de hierro y los anticonceptivos orales pueden dar lugar a disbiosis intestinal.

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Andreu Prados
Farmacéutico y dietista-nutricionista especializado en comunicación del sector salud. Redactor médico y consultor de comunicación en salud para empresas e instituciones del sector de la salud y la investigación biomédica. Compagina la actividad de consultoría con la docencia como profesor de másteres y formación continua en la Universidad de Barcelona, la Universidad Ramon Llull y la Universidad Isabel I.

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